Ciencia30 April , 2005 8:56 pm

Hay más de cien mil millones de estrellas en nuestra galaxia, tantas como neuronas hay en nuestros cerebro. Cada neurona puede tener miles de conexiones sinápticas, pero no sabemos cuantos planetas orbitan las estrellas. Lo que si sabemos es que, algunas veces, usamos estas neuronas y pensamos sobre nosotros mismos, sobre el Cosmos y nuestro papel en él. Nos planteamos el origen del Universo y su evolución, porque sabemos que eso nos afecta a nosotros. Porque la Filosofía ha intentando, y a veces con poco éxito, saber de dónde venimos, qué somos y adónde vamos. La ciencia moderna no es tan ambiciosa, y sin embargo, dice entre otras cosas, que estamos hechos de cenizas de estrellas y que somos el Universo pensándose a sí mismo. ¿Quién dijo que en la ciencia no hay poesía?Nuevo Planeta
Hoy se ha anunciado que, por fin, tenemos la primera foto de un planeta orbitando alrededor de otra estrella distinta al sol. La imagen es infrarroja y los colores no son los “auténticos” pero el planeta es el punto rojo que se ve en la foto y el blanquecino es la estrella madre. No sabemos aun si este exoplaneta que habita en otro sistema solar situado a 200 años luz, tiene otros compañeros que le acompañen en su viaje a través del Cosmos. Podría ser que este fuera el único planeta en ese sistema. No tenemos una estadística muy buena sobre este tema. Nuestra técnica no es aun lo suficientemente buena como para ver todo tipo de planetas alrededor de cualquier estrella. Sin embargo, hasta ahora conocemos la existencia de unos 150 exoplanetas orbitando alrededor un número casi similar de estrellas. Sabemos que están allí, pero no los podemos ver. Indirectamente podemos analizar la luz proveniente de la estrella y ver si ésta se bambolea debido a la mutua interacción gravitatoria. Si es así podemos inferir la masa y los parámetros orbitales del planeta (o los planetas). (more…)

Fuera de la burbuja, Política 6:56 pm

Marias Supongo que todos tenemos contradicciones. Sin embargo, hay una de los denominados progres que me molesta sobremanera: la manía de reivindicar su “derecho” a fumar donde les plazca. Por ejemplo, señores como Javier Marías, Moncho Alpuente y algunos editorialistas de “El país” pertenecen a ese rebaño. Es curioso que al primero, que cuida tanto de las buenas costumbres y de la buena educación, le parezca bien fumar en casi cualquier lugar. Recordemos que no hace mucho este escritor tan cultivado, y columnista de “El país Semanal”, escribió sobre la falta de educación tan grave que suponía comer con una gorra puesta; identificándose en ese sentimiento con un mafioso de la serie “Los sopranos”. Sin embargo, al parecer, repartir cáncer a diestro y siniestro le parece de lo más educado.
Que no se me malinterprete, yo creo en la libertad del individuo hasta el punto que creo en el derecho a que cualquiera pueda estimularse libremente con cualquier sustancia legal o ilegal. No obstante, obligar a los demás a tomarlas (incluyendo a los empleados de bares y restaurantes) sí que me parece una falta grave. Esto que me parece obvio, al parecer, no lo es tanto para estos progres. (more…)

Fuera de la burbuja28 April , 2005 7:04 pm

Hay personas que creen que si se repite una mentira muchas veces, al final se transforma en verdad, o al menos que se puede convencer a la gente de algo, incluso si ese algo está en contra de sus propios intereses. Solo hace falta tiempo y medios, medios de comunicación se entiende. Supongo que les funciona. Leí hace muchos meses en un artículo de “El País” unas declaraciones de un alto ejecutivo del Banco de Santander que me obligaron a mandar una carta al director del susodicho diario, y que naturalmente no publicaron. Las declaraciones venían a ser una vez más la misma cantinela que vengo oyendo desde hace tiempo, esta vez perpetrada por Alfredo Sáenz. Decía que hay que desmontar el estado del bienestar (“wellfare” según él) y reformar el mercado laboral en Europa cuanto antes para poder competir en una economía globalizada. Semejante iluminación solo puede venir dada por el cegador brillo del becerro de oro, deidad de una religión de sobra conocida y a la que sus sumos sacerdotes nos quieren convertir a todos con la promesa de que sólo uno mismo y no los demás tendrán el derecho a disfrutar de un espacio propio en la parte alta de la pirámide, llena de vino y rosas, todos ellos privados claro. (more…)

Artes27 April , 2005 1:11 am

El otro día vi una película donde una vez más salía la ciudad de Nueva York. En realidad no era una película muy buena, era simplemente correcta. Quizás hubiera salido mejor si el guión hubiera estado más perfilado. Pero, aun así, la ciudad salía maravillosa.
Como en toda película norteamericana la factura era perfecta y la fotografía muy lograda. Recuerdo unos planos aéreos nocturnos desde un punto de vista totalmente zenital y los edificios pasando debajo, al ritmo de una música lenta, como en procesión. También recuerdo un plano en el cual los rascacielos al otro lado del Hudson reflejaban en sus fachadas acristaladas la luz rojiza de la puesta del sol. A los que nos gusta la fotografía sabemos que captar ese momento es muy difícil por lo sumamente breve que es ese instante. Sacas la cámara, ajustas la velocidad, calculas la abertura y cuando quieres recordar ya casi no queda tiempo para disparas unas fotos, incluso una nube mal colocada puede, súbitamente, estropear ese mágico instante. Me pregunto cuantos días gastó el director esperando a tener el día y la luz adecuados para esa toma. Todo para crear una imagen, un concepto, una idea simbólica de lo que es una ciudad. La realidad será otra cosa, la realidad tendrá su suciedad, sus guetos, sus mendigos e incluso sus vómitos sobre las aceras. Pero, ¿a quién le importa la realidad?

Rodando Esto viene a cuento porque lo que de verdad me planteo es por qué vamos al cine, qué buscamos cuando nos sentamos en la gran sala (a veces no tan grande, por desgracia) oscura. Supongo que cada cual buscará cosas diferentes, dependiendo del momento, del estado de ánimo y de tu propia idiosincrasia.
El caso es que algunas veces queremos que nos saquen de la realidad y que en esa habitación oscura empecemos a soñar con otro mundo distinto al habitual. Abstraernos de nuestras vidas por un momento, de nuestro vulgar trabajo, de nuestras corrientes amistades, de nuestra pesada familia, e incluso de alejarnos de nuestra pareja y vivir en otra ciudad, en otro país, otra vida más interesante. Meternos en la pantalla como Alicia a través del espejo.
Supongo que al cabo de un tiempo algunos tenemos la mirada cansada, no de tanto mirar, sino de ver siempre lo mismo, las mismas calles, los mismos edificios, las mismas caras. Nada de fuera estimula suficientemente nuestra mente, ni una chispa entre tanta red neuronal. Necesitamos cambiar de paisaje, de aires. Puede que, si tu cartera te lo permite, incluso te decidas a hacer un viaje en busca de eso. En busca de eso que viste en tantas películas, en tantas series de televisión. O incluso puede que, en un ataque de valentía, te decidas a vivir allí, al otro lado y dejes esto atrás. Pero, tal vez, la realidad allí no se corresponda con tus sueños. Porque todos sabemos que los sueños son inalcanzables por definición y nosotros, insatisfechos por naturaleza, buscaremos una nueva frontera que estará siempre más allá de donde podemos ver.