Los adoradores del Becerro de oro
Hay personas que creen que si se repite una mentira muchas veces, al final se transforma en verdad, o al menos que se puede convencer a la gente de algo, incluso si ese algo está en contra de sus propios intereses. Solo hace falta tiempo y medios, medios de comunicación se entiende. Supongo que les funciona. Leí hace muchos meses en un artículo de “El País” unas declaraciones de un alto ejecutivo del Banco de Santander que me obligaron a mandar una carta al director del susodicho diario, y que naturalmente no publicaron. Las declaraciones venían a ser una vez más la misma cantinela que vengo oyendo desde hace tiempo, esta vez perpetrada por Alfredo Sáenz. Decía que hay que desmontar el estado del bienestar (“wellfare” según él) y reformar el mercado laboral en Europa cuanto antes para poder competir en una economía globalizada. Semejante iluminación solo puede venir dada por el cegador brillo del becerro de oro, deidad de una religión de sobra conocida y a la que sus sumos sacerdotes nos quieren convertir a todos con la promesa de que sólo uno mismo y no los demás tendrán el derecho a disfrutar de un espacio propio en la parte alta de la pirámide, llena de vino y rosas, todos ellos privados claro. (more…)
