En esta economía de mercado de la cual todos “disfrutamos” el valor de las cosas no depende de su valor real. El precio de algo depende del valor subjetivo que nosotros, como consumidores, le damos. O en otras palabras, el precio de las cosas es el precio que creemos que tienen no el que “realmente” tienen. Esto es la base del mercado y le hace funcionar de manera automática y barata. No se necesita un burócrata que fije el precio, y bien mirado es una ventaja.
Lamentablemente en un universo donde todo el mundo ve el nuevo traje del emperador este sistema puede ser bastante perverso. (more…)