Durante 4000 millones de años la vida sobre este planeta fue muy aburrida y monótona, incluso durante gran parte de ese tiempo sólo consistió en organismos unicelulares. Después de ese tiempo incluso los seres pluricelulares eran poco más o menos que esponjas sin ninguna complejidad.Burgess-Shale Pero hace solamente un poco más de 500 millones de años una increíble explosión de vida sucedió sobre la Tierra.
Nadie sabe por qué fue así. Multitud de planes corporales fueron inventados simultáneamente y nuevos seres ultramodernos poblaron la Tierra. Eran seres animados, con movimiento, y bajo nuestros ojos actuales muy exóticos: animales de cinco ojos, seres que calificaríamos de extraterrestres por su forma, depredadores mortíferos, seres extraños que no sabemos clasificar… Lo llamamos la explosión del Cámbrico. Desde entonces no se han vuelto a inventar nuevos esquemas corporales, e incluso algunos de ellos se extinguieron para siempre.
Uno de esos animales fue el primer cordado, el antepasado de todos los animales con columna vertebral incluyendo a los seres humanos. ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Durante siglos el ser humano se ha planteado estas preguntas y preguntas similares. La Filosofía, aunque empantanada en problemas de lenguaje y definiciones, ha tratado de responderlas. La ciencia últimamente ha cosechado algunos éxitos.
Muchos de los fósiles que demuestran la existencia de esta explosión de vida se encontraron en Canadá, en Burgess Shale. “La Vida Maravillosa” (Wonderful Life: The Burgess Shale and the Nature of History) es un libro basado en la historia de este descubrimiento, sobre la explosión del Cámbrico y sobre los mecanismos de la evolución. Stephen Jay Gould nos lleva con gran maestría y pasión a través de un viaje maravilloso. Imprescindible para todos aquellos a los que les interese la Biología o la Paleontología y que crean que hay un mundo interesante más allá de los dinosaurios. Creo que probablemente éste sea su mejor libro de divulgación.
Stephen Jay Gould, neoyorquino de origen húngaro, apasionado del baseball y profesor de Harvard, escribió multitud de artículos de divulgación en Natural History Magazine. Muchos de ellos fueron recopilados en diversos libros.
Aquejado durante años de cáncer, y sin dejar de trabajar y escribir, murió en 2002 no sin antes dejarnos una monumental obra sobre evolución: The Structure of Evolutionary Theory.
Lamenté profundamente su perdida. Desde aquí vaya mi pequeño homenaje a un hombre que contribuyó sin igual a sacarnos de las tinieblas a las que incultos acólitos de religiones reaccionarias, iluminados bajo una luz supuestamente divina, nos quieren hacer volver una y otra vez.