nombre Ya metido en el proceso de no dejar títere con cabeza y de dejar a un lado lo políticamente correcto y la hipocresía (menos mal que este weblog es anónimo, pues la libertad de expresión siempre fue una quimera, al menos hasta la llegada de Internet) ahora les toca el turno a los amantes de lo natural. ¿Qué es lo natural? He de decir que no lo sé. Pero supongamos de entrada que “natural” es lo que no ha sufrido la mano del hombre y artificial lo que sí.
Últimamente en nuestra cada vez más irracional sociedad “natural” se asocia a “bueno” y “artificial” a “malo”. En una sociedad ávida por tener algo en lo que agarrarse, el fundamentalismo de lo natural se perfila como la nueva religión. Y en el mundo últimamente se prefieren religiones de blanco o negro, conmigo o contra mi, ellos y nosotros… ¡Con lo bonito que es el gris en estos casos!
Quizás esto ha surgido por los problemas de polución, intoxicación, cáncer, etc, pero yo tiendo a creer que es más por ignorancia.
Yo no tengo nada en contra de los vegetarianos. Es más, creo que puede ser un sistema muy sano de alimentación para adultos. Conozco a algunos y además son gente estupenda. Lo que no entiendo es el fundamentalismo. Hay algunos que no beben leche o comen miel o huevos porque, según ellos, la producción de los mismos se basa en la explotación de los animales.
El otro día vi un anuncio en el metro con un lema parecido a este: “la gente informada no come animales con ojos”. Es decir que si te comes una ostra viva está bien y si comes caracoles no. A mi me parece un poco irracional. Lo pasmoso es cuando encima se creen en superioridad moral respecto al resto de la población. Este mal nos afecta en otros campos, parece que todos compiten por ser el más tolerante, el más progre, el tío con más talante…Tal vez se trate de eso, de sentirse superior a la media.
Un psicólogo podría decir además que la gente maniática de lo natural, sufre algún tipo de trastorno maniaco-compulsivo. No iría tan descaminado. En realidad se trata de mantenerse “limpio”, “no contaminado”. Es decir, virginal, puro, SIN PECADO. Aquí tenemos de nuevo una conexión con lo religioso. En un artículo muy interesante del Skeptical Inquirer explicaban la conexión de este concepto con la evolución.
Este tipo de comportamiento llega al máximo con los cursos de ayuno. Habéis oído bien. En nuestro mundo occidental algunos se permiten el lujo de pagar por ayunar. Al parecer, incluso van buscando tener alucinaciones durante el cursillo a causa de la debilidad. Quizás algunos terminen viviendo sin vivir en ellos, como santa Teresa. También te dicen que así se “limpian” por dentro. Y digo yo, ¿no obtendrían el mismo efecto fumándose un canuto y poniéndose una lavativa o enema? Este tipo de cursos además se ser peligrosos son discutibles desde un punto de vista moral, fin contrario al que supuestamente persiguen. Más vale que se limpien la cabeza en lugar del aparato digestivo, pues es el coco lo tienen sucio.
El mundo es sucio, los besos son sucios, los apretones de manos son sucios, la barra del vago de metro donde te agarras está sucia, el sexo es sucio, el cuerpo es sucio y lo único que necesitas es ducharte todos los días para mantener una higiene.
En realidad la ideología de este tipo de grupos se asemeja mucho a una secta. No importa lo irracionales que sean las reglas de la comunidad lo importante es seguirlas para ser así aceptado y querido dentro del “grupo”. Como no aceptamos a la gente tal y como es, la persona se siente sola, sin afecto y lo busca donde sea. Te puedes unir a un movimiento de cualquier tipo siempre y cuando encuentres eso que buscas: conciencia de grupo.
Los amantes de lo “natural” ponen en la coctelera un batiburrillo de ideas que abarcan de todo: herboristería, imposición de manos, horóscopos, tercer mundo, ONGs, antitauromaquia, holística, tai chi, el poder curativo de los cristales, liberación animal, aloe vera, vegetarianismo, energías naturales, antiexperimentación animal… Y como “todos los mamíferos tienen pelo” lo natural es no depilarse.
Es un loable LUJO comer alimentos orgánicos y comidas sanas, pero no asociemos necesariamente lo “natural” con “bueno”.
Lo natural era vivir en una cueva para cobijarse de los elementos. Vivir naturalmente hasta que a los 35 morías de viejo, si no te mataba un virus natural antes de ese momento. O podías morir en el parto, al nacer o poco después por cualquier tontería de manera natural. Podías recolectar frutas orgánicas y comer mamut sin hormonas, sí. Pero pasabas un frío del copón en invierno debido a unas glaciaciones naturales de nada. Las picaduras de serpientes son naturales, las setas y bayas venenosas son naturales y todos los depredadores son naturales (y carnívoros). Un rayo, un terremoto, un tornado, una inundación son también naturales. Todas las enfermedades son naturales, incluyendo la apendicitis, diabetes, la miopía, la malaria, la gripe…
Si por fin salimos de la caverna fue porque cultivamos alimentos artificialmente, y seleccionamos nuevas variedades de grano y fruta que nos permitieron sobrevivir y prospera como especie.
Todo lo artificial nos hace la vida más cómoda y NO renunciamos a nada de ello. Tenemos calefacción y aire acondicionado. Usamos champú, jabón y agua caliente artificial. Nos cortamos el pelo y nos afeitamos la barba artificialmente. Tenemos teléfonos, faxes, radio, satélites, móviles e Internet que nos permiten artificialmente comunicarnos con los demás (el tan-tan y las señales de humo pasaron a la historia). Tenemos sistemas de producción de alimentos totalmente artificiales sin los cuales sería imposible mantener a la población mundial. Y también tenemos medicinas y procedimientos quirúrgicos (incluyendo transplantes) artificiales que nos salvan la vida.
Si alguno quiere la vuelta a lo natural que se vaya a África con una ONG a ayudar a esa pobre gente que vive de manera natural. Pero que nos dejen a los demás vivir en paz nuestro modo de vida artificial y disfrutar de vez en cuando del mar, las montañas y la Naturaleza.