Cámaras digitales versus analógicas
Siempre me gustó la fotografía, lamentablemente lo he tenido que dejar de lado por la imposibilidad económica de comprarme material nuevo. Mi cámara está rota y no tengo dinero para comprarme otra.
Me gustaba mucho meter el papel en el líquido de revelado y ver como la imagen se formaba, era casi mágico. La técnica de los halogenuros de plata tiene una poesía que no tiene el sistema digital. Naturalmente estoy hablando del blanco y negro, pero las diapositivas en color eran también estupendas.
La imagen oscura de una buena copia en BN la da plata pura finamente dividida y el blanco viene dado por el color del papel. Esta foto se puede virar con ciertos productos químicos para dar un compuesto que haga que una buena copia en BN dure siglos. No sé si esto se podrá decir del soporte CDROM o flash de las fotos digitales. Este es el tema del que voy a escribir hoy, concretamente las diferencias entre fotografía convencional y digital. De este modo los lectores que deseen comprar una cámara de cualquier tipo estarán más informados.
Empezare diciendo que las diferencias entre fotografía convencional y digital son casi inexistentes desde el punto de vista básico de la óptica, sólo cambia el captador que en un caso es una película y en otro es un sensor electrónico tipo CCD o CMOS. Los conceptos de número f, difragma, velocidad, distancia focal, profundidad de campo, etc son comunes a los dos sistemas.
Los fabricantes de cámaras, como los fabricantes de casi cualquier cosa, se aprovechan de la ignorancia del consumidor para endosarle una serie de productos vendidos a base de marketing. Las cámaras fotográficas digitales que cualquiera puede comprar en el mercado distan mucho de ser perfectas y su calidad está todavía a años luz de la calidad de una cámara de película.
Vamos a dividir el estudio en dos tipos cámaras: reflex monoculares de óptica intercambiable y cámaras compactas.
Empecemos por las segundas. Lo primero que llama la atención es la óptica empleada. La calidad técnica final de una foto depende sobre todo de su óptica. Lo primero es que la óptica debe de ser luminosa, es decir, capaz de obtener suficiente luz en ambientes poco iluminados. Esto se mide con números f. En los objetivos de las cámaras decentes el número f más luminoso (que es el número más bajo) está escrito en el frontal. En compactas ese número suele ser f2.8 a diafragma totalmente abierto y puede ser rebajado a un número mayor y menos luminoso diafragmando el objetivo, esto es, bloqueando parte de la luz entrante. Si el objetivo es zoom además se escribe el número f correspondiente a la focal más larga, que es menos luminosa y puede ser f8 o incluso mayor. Si ese número es muy grande significa que la cámara tirará de flash cada vez que haya poca luz. Cosa que empeora a distancias focales largas porque la velocidad de obturación debe de ser mayor para que la foto no salga movida.
Este número f depende del área que el objetivo tenga que iluminar. El objetivo proyecta un círculo de luz con la imagen sobre el plano focal llamado circulo de cobertura en el que el fotograma (sea de película o captador electrónico) cabe perfectamente. Si no es así las esquinas saldrán viñeteadas.
Lo interesante es que el área de los CCD´s y similares es mucho menor que un fotograma de película (24x36 mm) por lo que el circulo de cobertura es menor. Y lo gracioso es que los fabricantes en lugar de aprovecharse de este hecho colocando un objetivo más lúminoso e igual de caro que los de película se ahorran un dinero colocando un objetivo mucho más barato y pequeño, pero igual o menos luminoso que los tradicionales. Los captadores de cámaras compactas digitales permitirían una óptica dedicada con un f1.4 sin ningún problema permitiendo unas prestaciones sin igual comparadas con las cámaras compactas de películas. Pero no es así, o al menos no he visto ninguna en el mercado con esas características.
La física no permite milagros y para captar más luz se necesita un objetivo más grande. Todos aquellos que quieren una cámara que quepa en un bolsillo pero con grandes prestaciones piden un imposible. El fabricante le ofrece una cosa muy pequeña que cojea por todas partes.
Otros aspectos ópticos son la ausencia de aberraciones y distorsiones. La calidad de la imagen final depende fuertemente de esto, pues las aberraciones destruyen la calidad de la foto. Otro efecto que puede arruinarla es la presencia de distorsión, en sus dos variedades de corsé o barrilete. Si te has preguntado por qué en las fotos que haces los edificios parecen tener paredes curvas no te lo preguntes más, se debe a esta razón. Este problema de distorsión siempre está presente en objetivos zoom sea en digitales o en analógicas. Los elementos asféricos han intentado remediar en parte este problema.
La última característica óptica importante es la resolución que TE DA EL OBJETIVO. Ésta se mide en pares de líneas por milímetro sobre la superficie captora. Un objetivo que rinda 100 pares de líneas por milímetro y que las rinda en el centro en las esquinas, en el borde y a todos los diafragmas es un objetivo muy bueno.
De nada sirve un captador de 5 megapixeles si la óptica, consistente en un trozo moldeado de plástico, no llega a esa resolución. Simplemente necesitarás más píxeles para representar la misma cosa borrosa.
Otra vez se da al consumidor lo que el consumidor quiere porque éste está poco informado. Un objetivo zoom pequeñito, con buena resolución, luminoso y sin distorsiones ni aberraciones es simplemente imposible, por ser estas cualidades incompatibles entre sí. Naturalmente en todo hay calidades y hay zooms mejores que otros. Debes de elegir lo que quieres, porque no se puede tener todo a la vez. Al igual que no se pueden tener veranos maravillosos en la playa y no pasar calor en casa, o prados verdes sin lluvias.
Al consumidor se le engaña mencionando los 5, 6, 8 o 10 megapixeles que tiene la cámara sin mencionar la calidad óptica que, en general, es bastante modesta. Algunos fabricantes incluso no ponen el número f en el objetivo en una falta total de profesionalidad. Si al hacer una foto la gente te sale con ojos rojos ya sabes por qué es, la cámara tira de flash, que además está pegado al objetivo y la luz se refleja en la retina del fotografiado dando el color de la sangre contenida en ella. Pero tu cámara no tiene un buen objetivo y no tiene suficiente luz como para disparar la foto sin flash.
Es una pena que los fabricantes no hayan aprovechado el captador más pequeño para hacer unas cámaras con mejores prestaciones ópticas que las compactas de película.
En cámaras reflex digital la cosa es mucho más graciosa. El captador es mucho más pequeño que el fotograma de 24x36 mm de la película pero la óptica es exactamente la misma que para 24x36mm (comúnmente llamado 35mm). Como consecuencia el círculo de cobertura es mucho mayor que el captador. Por así decirlo, nos quedamos con un recorte de la imagen. La primera consecuencia es que los objetivos grandes angulares son en realidad angulares sobre estas cámaras, los angulares son objetivos normales y los normales son teleobjetivos. La única ventaja es que el teleobjetivo es un gran teleobjetivo, pero totalmente equivalente a usar una cámara normal con ese objetivo, sacar una foto, obtener una copia y con las tijeras recortar el trozo central, porque la resolución no aumenta. Los fabricantes llaman eufemísticamente a esto “factor de corrección”.
Otra consecuencia es que directamente estás tirando un 50% o más de luz a la basura, o lo que es peor al entorno del captador produciendo luz parásita. La luminosidad del objetivo es muy cara como para desperdiciarla así como así.
Hay una o dos cámaras con un captador del mismo tamaño que el fotograma de película. Se les llama de tipo “full frame” y cuestan de 6000 a 8000 euros o más. Pero dentro de unos meses Canon sacará una cámara al mercado con este tipo de captador a “sólo” 3500 euros. Una cámara de película de 3500 euros es una obra maestra de la tecnología y de una calidad insuperable, como por ejemplo una Leica.
Pasemos ahora a los captadores. Se les llena a los fabricantes la boca con la cantidad de megapixeles que tienen sus cámaras digitales. Normalmente los captadores están compuestos por una matriz de celdas sensibles a la luz sobre las que se colocan filtros con los colores básicos rojo, verde y azul. Así una cámara de 1 megapixel tiene 500.000 pixeles verdes 250.000 rojos y 250.000 azules. Para reconstruir una imagen real de un megapixel el software interpola (es decir inventa), los distintos valores de los píxeles basándose en los vecinos y así cada píxel tiene un valor RGB (red, green, blue).
Meter muchos píxeles en la misma área tampoco es una buena idea y puede no aumentar la calidad final de la foto. Cuanto más pequeño es un píxel más susceptibles a fallos es y pueden literalmente quedarse inactivos. Cosa que el usuario no ve porque el software de la cámara rellena esa información con los datos interpolados de los píxeles vecinos. Además, cuanto más pequeños son, menos sensibles a la luz son (es un problema de área). Por lo que nunca se tendrá un sensor peueño de 10 Mpx a una sensibilidad equivalente de 3200 grados ISO.
Pasaré a enumerar ahora los problemas intrínsecos de los captadores de digitales de imagen, todos ellos debidos a que la tecnología de cámaras digitales es aun muy inmadura. Empezaré por la sensibilidad, que es muy pequeña comparado con las películas y FIJA. Cuando seleccionamos los grados ISO equivalentes estamos en realidad simulando esos grados infraexponiendo o sobrexponiendo por debajo o por encima de la sensibilidad nominal, con la consiguiente pérdida de calidad. Si de verdad quisiéramos cambiar la sensibilidad deberíamos poder cambiar el captador al igual que cambiamos de película, pero esto no es así.
Otro problema es el efecto Muaré debido a que la trama inherente que suponen filas y columnas regulares de píxeles. Tira una foto a un tipo con chaqueta a cuadros y ya la tienes liada, aparecen unas tramas extrañas que no había en ningún lado. Para evitarlo se introducen unos filtros que reducen la calidad y resolución real de la foto final. En película siempre se tendrá la bella distribución desordenada de granos.
Una mota de polvo sobre el captador te arruinará todas y cada una de las fotos, cosa que en la película al ser pasada la mota de polvo queda eliminada. Este es un gran problema en las reflex de objetivos intercambiables porque al abrir siempre entra polvo. Se han inventado sistemas de vibración para evitar este problema en modelos caros.
Otro problema es el de la latitud. La latitud expresa la capacidad del captador o película de registrar una amplia gama de luces y sombras. Los motivos pueden estar contrastados y nuestros ojos, que funcionan muy bien, nos muestras en la escena objetos detallados en las partes oscuras y las luminosas de la escena en un factor de un millón a uno o similar. Esto en películas no es posible y algo peor en diapositiva. Pero en CCD es aun mucho peor. Tiras una foto digital a un tipo dentro del chiringuito de la playa y saldrá negro y el fondo normal o el fondo quemado y el tipo normal, pero las dos cosas a la vez no podrán ser. Sacar a la novia de blanco y al novio de negro es una tarea casi imposible en digital si queremos calidad.
En general ocurre que las partes oscuras salen sin detalle con el típico granulado del ruido electrónico y las luminosas planas y sin detalles. Aunque todo depende de dónde hayamos medido la exposición, si es que nos han dejado, claro. Ya empieza a haber ciertos CCD que compensan hasta cierto punto este problema, pero este es un gran problema para casi todos ellos.
Las exposiciones largas no son posibles con CCD, pues el ruido térmico asociado al dispositivo arruina la foto. En astronomía sí es posible porque refrigeran el captador con nitrógeno líquido a casi 200 grados bajo cero. La fotografía nocturna está prohibida en digital.
Una cámara con película puede exponerse durante horas o días sin ningún problema, y creemé que a veces es necesario. Para empeorar el caso no existen CCD´s de alta sensibilidad. En película puedes utilizar 3200 o 6400 grados ISO sin ningún problema (pero con grano grande).
Se tarda un tiempo para que el captador puede estar preparado para registrar una nueva foto porque se lee línea a línea y esto lleva su tiempo. Las memorias flash tampoco son muy rápidas así que la foto se guarda en una memoria intermedia hasta que pase por el embudo de la memoria flash. Esto conlleva que las ráfagas de fotos sean limitadas a tres o cuatro fotogramas. En película depende sólo de la potencia del motor de arrastre y te permite gastar todo un carrete en escasos segundos en una gran ráfaga si lo deseas.
Por último está la resolución. De momento ningún CCD comercial, repito ninguno, llega a la resolución de una buena película. En el futuro próximo se espera llegar a los 22 Mpx para las “full frame” y en ese caso ya se habrá alcanzado casi la resolución de la película de formato 35mm. Pero ni me imagino el precio.
Todos estos porblemas se dan porque la tecnología de cámaras digitales es muy inmadura y los fabricantes prefieren el sistema de “tira tu cámara antigua de poco megapixeles y compraté otra nueva” que el de “Bueno ya sabemos que esta cámara de película nueva rinde lo mismo que tu cámara de hace veinnte años”. Es de suponer, de todos modos, que en 10 años hayan solucionado muchos de estos problemas.
¿Te preocupa la resolución de tus fotos de paisajes? No hay problema, te compras una modesta cámara de campo de 4 x 5 pulgadas le pones una buena diapositiva, disparas y la calida obtenida, que además se puede escasear sin problemas, te brinda unos 500 millones de píxeles de nada.
Entre las ventajas del captador digital está la posibilidad de hacer balance de blancos y evitar así dominantes por luces incandescentes o fluorescentes, evitando así el uso de filtros que hay que utilizar en película. Otra gran ventaja es ver la foto al instante y tirar otra si no gusta.
Entre las ventajas peligrosas está que sale más barato (si no las imprimes claro) lo digital que lo analógico. Es peligroso porque al final dispararemos un montón de fotos y no todas serán buenas. Todos tememos el suplicio que supone visitar a un familiar o amigo y que nos enseñe el video de su viaje a Italia. Esos tres minutos de la torre de Pisa arriba y abajo se hacen eternos. El caro super 8 no tenía ese problema.
Sólo añadir que la foto no la hace la cámara la hace el fotógrafo y que hay fotos maravillosas hechas con medios muy modestos. Disparar a tontas y a locas no produce buenas fotos por muchas que se hagan, al igual que un mono aporreando una máquina de escribir no escribe “El Quijote”.
Planteaté si tienes algo que decir, algo que mostrar y cómo mostrarlo, entonces ajusta manualmente la exposición y parámetros ópticos, previsualiza la foto y dispara. Quizás puedas captar la magia de un instante que quedará inmortalizado para siempre.

Todo lo que dices es muy cierto, al final resultamos victimas de la publicidad lo que nos hace aun mas ignorantes por comprar sin saber si quiera que compramos y mucho menos sin saber que QUEREMOS,
Saludos
Comentario enviado por Ricardo Primo — 18 August , 2007 @ 6:31 pm
Y OLÉ!!
Tu texto me mostrado mucho sobre calidad fotográfica,
recientemente adquirí una cámara reflex marca ricoh, super2,
y comparando la calidad de imágen con otras cámaras reflex digitales me dí cuenta que lo digital dista mucho de lo analógico, seguramente se llegará a aproximar todo lo que quieran, pero no dejará de ser una mera aproximación.
Saludos
Comentario enviado por Carlos — 27 August , 2008 @ 9:19 pm