Pues tal como suena. He recibido alguna crítica por parte de algunos amigos míos que dicen que mis post son demasiado negativos y pesimistas (sobre todo el último). Y que en definitiva soy demasiado negativo y pesimista. Debido al poco tiempo del que dispongo últimamente he publicado poco. Por eso muchos de ellos estaban escorados más del lado emocional que del racional. No me identifico totalmente con ellos, y definitivamente soy algo más que mis posts. Además, nunca me tomé esto demasiado en serio.
Sea la acusación justa o injusta no quiero que me salpique en mi ámbito personal, profesional o social. Así que he decidido liquidar de alguna manera este blog. Puede que lo borre totalmente o que borre parte y lo transforme en algo políticamente correcto (no deja de ser una manera de liquidarlo). Si abro otro blog desde luego que no comentaré nada sobre su existencia a nadie. Lo que desde luego admito como un error es haber comentado a la gente que este Blog era mi Blog. En definitiva, todo es culpa mía.
Índigo a muerto, que descanse en paz.
Primero he de decir que me tomo esto como autoterapia, una especia de confesionario público. He de decir además que cada día tengo menos tiempo libre y que por eso escribo cada vez menos en este blog. El caso es que tengo muchas ideas en la cabeza de las que podría hablar es este sitio, como mis películas favoritas de los últimos años. O esa obra maestra titulada “Mach Point” recientemente estrenada. También un repaso a las novelas de Ciencia Ficción más importantes no estaría nada mal… Pero no, como los temas elegidos dependen fundamentalmente de mi estado de ánimo, al final termino escogiendo mi última obsesión (¿Mencione ya lo de la autoterapia?) y así no necesito tomar más Prozac.
Como además hoy estoy de mala ostia ya os podéis imaginar que no voy a ser políticamente correcto, así que los pusilánimes deberían de dejar la lectura de este post ahora mismo. (more…)
Abro hoy el sobre plástico con el que viene recubierto el dominical de “El país” y descubro que una vez más hay un especial. Esta vez sobre arquitectura.
Siempre me ha reventado que este periódico autoproclamado progresista incluya tanto objeto de diseño ultracarísimo entre sus páginas. Nunca me expliqué cómo un comprador de este periódico se podía permitir el lujo de pagar unos cuantos miles de euros por una lámpara de diseño, por ejemplo. Me parecía que esta política contribuía a fomentar el deseo por las cosas inútiles, un consumismo desaforado e irracional cuya retroalimentación solo es explicable por la facilidad con la que aparentemente llenamos nuestras vidas carentes de contenido y sentido. Y por otro lado este sistema no hacía más que sembrar frustración en aquellos que no pueden pagar todas esas cosas.
Yo, en mi soberbia, me sentía ajeno a todo ello. Me he acostumbrado a una vida bastante espartana y puedo vivir sin demasiados lujos.
Pero soy humano, mea culpa, yo también soy de ellos. Al ver esas magníficas casa, ecológicas, (more…)
Tengo pocos rituales. Muy pocos si consideramos que soy una persona bastante atea. Sin embargo todos los otoños tengo uno laico que se puede decir que es un poco tonto: comerme la primera naranja de la temporada. Dicen que aprender a vivir consiste en apreciar las pequeñas cosas de la vida. No lo sé, no creo que la vida consista sólo en pequeñas cosas. Aunque algunas de ellas indudablemente ayudan.
Durante varios meses estoy esperando el momento en que aparecen las primeras naranjas de temporada. Para mí esa fruta, que en esta época está muy ácida, representa algo auténtico. Hay pocas cosas realmente auténticas. Quizás la otra sea el pan. Pero el pan se puede comer todos los días de año, no es estacional. Con la naranja no sucede. Quizás sea precisamente por eso que la primera naranja tiene un valor especial. (more…)
