foto Últimamente me he dado cuenta que vivimos en un sistema económico que necesita de ciudadanos yonquis. Me explico. En un tiempo pasado los consumidores compraban cosas y las disfrutaban durante mucho tiempo hasta que se rompían. Ese ciudadano pretérito tampoco casi necesitaba de servicios de ninguna clase.
Ahora la cosa ha cambiado. Por un lado nos han inoculado unas ideas que impregnan toda la sociedad y que aplicamos rigurosa y despiadadamente sobre los demás y sobre nosotros mismos. Y por otro los manipuladores del mercado, siempre deseosos de hacerse cada vez más ricos, nos han hecho dependientes de servicios que pagamos religiosamente con una apropiada periodicidad.
Ya no vale con tener un coche, ahora hay que cambiar de coche cada cinco años como mínimo. De hecho la industria ahora los fabrica para que duren poco. Dentro de poco serán casi de usar y tirar.
Me dijo un mecánico el otro día, cuando tuve que acudir a él porque mi coche no pasó la ITV, que los mejores automóviles se fabricaron en los noventa (el mío es de 1989), que fue la cumbre de una tecnología y que los fabricantes se dieron cuenta que eso no era negocio. Es como los ordenadores y el software, el software es cada día peor (solo hace falta utilizar una mierda tan gigantesca como el pdf para darse cuenta) que para poder correrlo necesitas el último grito en hardware.
Con la ropa pasa un poco lo mismo. Se pasa de moda y la tenemos que tirar por el que dirán. ¿Es que nos hemos vuelto locos? Además se supone que hay que hacer todo esto para mantener el sistema. ¿Qué clase de economía es esta? ¿Se puede mantener una economía consistente en consumir hasta el agotamiento de todos los recursos disponibles del planeta con lo que entraña de desastre medioambiental? Pues por su puesto que no. ¿Qué creíais? Y si no ya lo veremos o sufriremos en el futuro.
El caso es que no somos más que esclavos del sistema en busca de nuestro chute periódico de consumo. Lo peor es que formamos parte activa de los engranajes del sistema y compramos un coche para presumir o el último diseño del modisto de moda por la misma razón. Luego con dar unos duros a una ONG por navidad (siempre hacen campaña por navidad) nos creemos los mejores.
Si de verdad quieres contribuir al mantenimiento del planeta deja de criticar a tu vecina por el modelito del año pasado, sea mecánico o textil.
El otro aspecto es el de los servicios. Los que controlan el cotarro se dieron cuenta que con sólo comprar no valía. Tenían que tenernos subyugados para que religiosamente les paguemos una y otra vez. Si no me creéis probad a realizar el experimento de no consumir nada en absoluto y veréis como de todos modos pagáis. Cada mes pagamos el teléfono, la luz, el gas, el agua, el cable, la conexión ADSL, el móvil, la comunidad,… Y con otras periodicidades el seguro del coche, los impuestos municipales, regionales o nacionales. Y no quiero entrar en los plazos del coche o de la hipoteca.
Hay numerosas formas de subscripciones a revistas de papel o “on line” que pagamos periódicamente, como también pagamos la TV por satélite o por cable, los seguros de responsabilidad civil, los bufetes de abogados (¿es legal Legalitas?), el colegio profesional de licenciados de mierda, el servicio de asistencia en carretera, el seguro médico, el colegio de los niños, la guardería, … La lista es interminable.
El caso es que pagamos mucho de todo eso por el simple hecho de existir, aunque no consumas. Es absolutamente increíble. Nos tienen tan controlados, tan domesticaditos con este sistema que así no hay quien se revolucione.
Yo propongo el autocultivo: hacerte tu propia casa autosufiente de energía (solar, etc) y comunicaciones (WiMax, etc) de tal modo que dejen de robarte. Hay diseños de casas funcionando por el mundo que incluso se abastecen del agua de lluvia que cae en sus propios tejados.
Pero esto no es más que un sueño, las leyes no permiten que te salgas del sistema, de este modo protegen a los de siempre. ¿O para qué te creías que se inventaron las leyes?